“Sus propias hijas le quitaron todo, ahora vive sin nada”: Doña Eva, de 72 años, clama por justicia en el Valle del Carrizo

Los Mochis, Sinaloa.- A sus 72 años, Evangelina, conocida con cariño como Doña Eva entre los habitantes del Poblado Siete, en el Valle del Carrizo, atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida: asegura haber perdido la casa donde vivió durante años y las tierras que representaban el patrimonio que su familia construyó con esfuerzo.
Hoy, la adulta mayor no tiene un hogar propio. Sobrevive gracias a la solidaridad de vecinos que le han abierto las puertas de sus casas y le han brindado un lugar donde dormir.
Doña Eva, madre de ocho hijos, relata entre lágrimas que después del fallecimiento de su esposo heredó legalmente un terreno ejidal de nueve hectáreas y media, además de la vivienda familiar. Ese patrimonio, afirma, debía garantizarle una vejez tranquila.
Sin embargo, sostiene que terminó siendo despojada de sus bienes por sus propias hijas.
De acuerdo con su testimonio, su hija Mireya Velázquez Castro habría utilizado engaños, amenazas y presuntamente documentos apócrifos para quitarle sus derechos sobre las tierras. Mientras que otra de sus hijas, Karina Velázquez Castro, es señalada por la adulta mayor de haberla despojado de su vivienda.
Doña Eva también acusa que en estos hechos habría existido la intervención de terceros y señala al entonces comisariado ejidal de Alfonso G. Calderón, Poblado Siete, Juan Alberto Portillo, a quien atribuye una presunta participación en los trámites que habrían permitido concretar el despojo.
Las acusaciones, sin embargo, corresponden al testimonio de la afectada y deberán ser investigadas y determinadas por las autoridades competentes.
Más allá de los documentos y los procedimientos legales, la historia de Doña Eva refleja el drama de una mujer adulta mayor que asegura haberlo perdido prácticamente todo.
Su mayor preocupación ya no es solamente recuperar las nueve hectáreas y media que considera suyas, sino tener nuevamente un lugar seguro al cual llamar hogar.
Desde el refugio que hoy le brindan sus vecinos, hace un llamado a las autoridades para que revisen su caso, investiguen la presunta falsificación de documentos y determinen si existieron irregularidades en el proceso mediante el cual perdió su patrimonio.
Con la voz entrecortada, Doña Eva pide que su historia no quede en el olvido y que, después de toda una vida de trabajo, pueda recuperar la tranquilidad y la seguridad que merece.
A sus 72 años, no pide más que justicia, un techo y la oportunidad de recuperar lo que asegura le fue arrebatado.




