¿A capricho de quién quieren apagar la vida de la Plazuela 27 de Septiembre?
Cuando el comercio le devuelve el alma a un espacio público

Los Mochis, Sin.— Hay decisiones que pueden parecer administrativas desde un escritorio, pero que, vistas desde la calle, representan mucho más: empleos, familias, años de esfuerzo y un espacio público que volvió a tener vida.
Hoy la Plazuela es otra. Ya no es aquel espacio que durante años permaneció prácticamente olvidado y que para muchas familias dejó de ser una opción para convivir por la percepción de inseguridad y la presencia constante de personas en situación de calle.
Hoy hay niños, jóvenes, familias y adultos mayores, hay quienes llegan por un antojo, quienes acuden por un accesorio, quienes buscan un lugar para cenar y hasta quienes encuentran ahí un espacio para bailar y convivir.
Y detrás de cada foodtruck hay una historia.
Hay comerciantes que llevan hasta ocho años establecidos, trabajando prácticamente todos los días, generando empleos y construyendo poco a poco un patrimonio con base en su esfuerzo. No aparecieron de la noche a la mañana ni llegaron simplemente a ocupar un espacio: han convertido ese lugar en su fuente de ingresos y en el sustento de sus familias.
Además, existe una relación que pocas veces se menciona: los foodtrucks también forman parte de la dinámica económica del comercio establecido.
Quien llega a la Plazuela no solamente consume en una carreta, también adquiere algún producto o un accesorio, tomar un café o realizar otras actividades, dejar en claro que el movimiento de personas también beneficia al pequeño y mediano comercio.
Por eso resulta difícil entender una decisión que pudiera terminar afectando una dinámica que, durante años, ha demostrado que un espacio público con actividad ciudadana puede recuperar su vida.
Mover una cantidad importante de foodtrucks tampoco es tan sencillo como simplemente cambiar de lugar.
Muchos de estos establecimientos requieren maniobras para trasladarse, nivelarse e instalarse nuevamente, algunos comerciantes ni siquiera cuentan con vehículos propios para realizar esos movimientos. A ello se suma la instalación eléctrica que cada negocio ha acondicionado de manera segura para poder trabajar.
Y hay otro punto importante: los comerciantes realizan pagos por ocupar esos espacios, existe un pago de piso semanal, además del consumo de energía eléctrica mensual. Es decir, no se trata simplemente de negocios instalados de manera gratuita y sin obligaciones.
Entonces, si durante años se permitió que estos comerciantes trabajaran, generaran empleos, pagaran sus cuotas y ayudaran a recuperar un espacio público, la pregunta vuelve a aparecer:
¿Por qué ahora? ¿Y qué se pretende lograr con ello?
Es aquí donde el Director de Inspección y Normatividad de Ahome, Jorge Mauricio Cossio, se contradice, cuando afirma que la orden se da por el mismo alcalde, si el presidente municipal Antonio Menéndez de Llano ha reiterado en distintas ocasiones su respaldo al comercio y a quienes todos los días buscan salir adelante.
Porque detrás de cada foodtruck hay una persona.
Detrás de cada persona hay una familia.
Y detrás de cada familia hay una historia de esfuerzo.
No se trata de defender que todo permanezca igual ni de pedir que no existan reglas, se trata de pedir que cualquier decisión se tome con diálogo, sensibilidad y pensando también en quienes han construido su sustento alrededor de este espacio.
La Plazuela 27 de Septiembre recuperó algo que durante mucho tiempo parecía perdido: la presencia de las familias.
Quitarle actividad a un lugar que volvió a tenerla podría significar mucho más que retirar algunos comercios.
Esto podría significar regresar al abandono, al vacío y a una plaza que durante años dejó de ser atractiva para la ciudadanía.
Y entonces habría que preguntarse:
¿Queremos una Plazuela llena de vida, familias y comercio, o queremos volver a una Plazuela prácticamente sola?
Porque el verdadero valor de un espacio público no está únicamente en sus bancas, sus jardines o sus edificios.
Está en la gente que lo utiliza, lo disfruta y le devuelve la vida.
La Plazuela 27 de Septiembre hoy tiene movimiento, tiene comercio y tiene familias.
Antes de quitarle lo que le devolvió la vida, quizá valdría la pena escuchar a quienes todos los días hacen posible que ese lugar vuelva a ser de todos.




