Detrás de la cosecha también hay una vida

Los Mochis, Sin.- Hay trabajos que desde lejos parecen parte de la rutina del campo, pero cuando uno se detiene a mirar, se da cuenta de que detrás de cada surco hay una persona que también tiene una familia, una casa y una vida que cuidar.
La mañana de este jueves 17 de septiembre, fueron captadas imágenes de un jornalero realizando labores de fumigación en una parcela ubicada sobre el entronque del Canal Lateral 18 y la carretera México 15, en Los Mochis.
El hombre lleva sobre la espalda una bomba de fumigación y trabaja bajo el sol. Se observa que únicamente porta una camisa de manga larga, sin que se aprecien mascarilla, guantes u otro equipo especializado de protección.
Y la imagen inevitablemente hace pensar en algo muy sencillo: ¿quién cuida a la persona que está cuidando la cosecha?
Muchas veces vemos las verduras, las frutas y los productos que llegan a nuestra mesa, pero pocas veces pensamos en las personas que estuvieron detrás de ellos. En quienes pasan horas entre los surcos, bajo temperaturas elevadas y realizando trabajos que pueden implicar contacto con sustancias químicas.
Quizá para algunos esta escena sea algo cotidiano. Quizá alguien diga que “así se ha trabajado siempre”. Pero que algo se haya vuelto común no significa que esté bien.
Un trabajador no debería tener que poner en segundo plano su propia seguridad para poder llevar un ingreso a su familia.
La protección durante la aplicación de agroquímicos no debería verse como un gasto innecesario o como una molestia para trabajar. Es una medida básica para reducir los riesgos a los que están expuestos quienes realizan esta labor.
Porque detrás de ese hombre que vemos caminando entre los surcos hay una historia. Hay una familia que probablemente lo espera de regreso en casa.
Y esa es la parte que muchas veces no vemos.
El campo produce alimentos, pero también necesita producir condiciones dignas y seguras para quienes lo trabajan.
Las imágenes captadas este jueves dejan una pregunta que vale la pena poner sobre la mesa:
Porque detrás de cada cosecha hay trabajo, esfuerzo y, sobre todo, una vida humana.




