El 2 de octubre no se olvida; es cimiento de democracia y lucha juvenil

Guasave, Sin.- A 58 años de la tragedia de Tlatelolco, la lucha de 1968 no solo es recordada como un episodio de represión impune, sino como la semilla que transformó la estructura política del país y consolidó a los jóvenes como los principales motores de la apertura democrática en México.
Así lo destacó el cronista municipal y orador oficial, Marco Antonio Borboa Trasviña, durante la ceremonia de conmemoración encabezada por la presidenta municipal, Dra. Cecilia Ramírez Montoya, con el izamiento de bandera a media asta en la explanada del Auditorio Héroes de Sinaloa.
El cronista subrayó que la rebelión estudiantil no fue un hecho aislado, sino parte de una efervescencia global donde la juventud se levantó contra el autoritarismo para exigir libertades políticas, garantías constitucionales y el fin de la represión del régimen de Gustavo Díaz Ordaz. Resaltó la participación de liderazgos vinculados a Sinaloa, como los hermanos Liberato y Rito Terán Olguín, de Corerepe, Guasave, en el Consejo Nacional de Huelga, como testimonio del papel protagónico de los jóvenes en la exigencia de un país más justo.
Borboa Trasviña enfatizó que el sacrificio de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas fue el verdadero catalizador de la transición democrática en México. Explicó que esta movilización forzó las históricas reformas electorales de las décadas de 1970 y 1980, permitiendo por primera vez la legalización e integración de la oposición en la vida pública nacional.
Asimismo, señaló que los cambios de fondo que vive el país —reflejados en hechos recientes como la disculpa pública ofrecida a las víctimas por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum— son fruto directo de esa conquista histórica.




